¡Language is a virus! sobre el final original de Watchmen, las ideas retorcidas, el determinismo cultural y la manipulación de la realidad.

PROLOGO

Determinadas circunstancias espacio-temporales, sociales y económicas hacen, en ocasiones, que una idea absolutamente retorcida y en otra tesitura chorra de cojones, se propague por diferentes lugares y mentes con total facilidad en la ocasión adecuada. De algún modo, es como si inevitablemente, fuese el momento de esa idea. Como si la única manera lógica de que la humanidad avance (o se quite una espina, depende del punto de vista) sea desarrollando ese concepto.

Así, por ponerles un ejemplo literario, al mismo tiempo que André Breton creaba el manifiesto surrealista en 1924 en París, Pablo Neruda comenzaba los primeros poemas de Residencia en la Tierra, obra claramente surrealista, que se fermentaría ajena a Breton, mientras Neruda llevaba su carrera de diplomático a Birmania o Sri Lanka. Sin contar, mas tangencialmente, a Lórca y su Poeta en Nueva York (1930) o a Vicente Huidobro peleando con Pierre Reverdy por la paternidad del creacionismo. Las fechas bailan, la procedencia de los artistas es dispar, la comunicación o la influencia entre todos ellos es complicada de cojones. Conclusión: varios creadores explotando independientemente las mismas direcciones artísticas de vanguardia.

A veces, como en el caso de los experimentalismos, la idea se convierte en algo tan evidente e inevitable, que el autor parece quedar como una marioneta del destino. Alguien tenía que cumplir la función de William Burroughs porque en algún momento, dadas las circunstancias culturales, la literatura debía llegar al punto al que él la llevaría. Burroughs se convierte en un mal necesario (curioso el caso de Burroughs, casi consciente de su determinismo artistico) y deja paso a una inevitabilidad literaria que prima por encima de los gustos, incluso por encima del autor. Esa dirección literaria, por su misma naturaleza extremista se autodestruye, se agota de puro éxito y envejece mal (idolatrada o repudiada, pero nunca en su justo valor) a los ojos de las nuevas generaciones. Y si no, miren el comunismo.

La idea debe nacer pese a quien pese, quien sabe porque… aunque… sigamos.

“La palabra es ahora un virus” William Burroughs, El ticket que explotó, 1962

MEOLLO

Pero yo no he venido aquí a hablarles de literatura, que cosa mas aburrida. Yo quiero hablarles sobre la guerra fría, sobre cómo dos tremendos bloques mundiales amenazaban con destruir la Tierra buena parte del siglo XX. Circunstancia que no es baladí para la gente que habitaba aquellas épocas. También quiero hablarles de la eclosión  paralela de la ciencia ficción en los años 40, 50 y 60, de la época de los viajes espaciales y del interés popular sobre el futuro. La guerra fría amenazaba con matar o todo dios, pero al mismo tiempo, cada día producía un trocito del mañana, un avance científico y tecnológico que aseguraba que no habría nada mejor que el futuro.

Esta curiosa circunstancia tan contradictoria afectó indiscutiblemente a los escritores de ciencia ficción, que tenían que sobrevivir reflejando en sus relatos la conciencia popular de un mañana lejano que se prometía esplendoroso si nadie apretaba el botón del cercano mañana nuclear. El miedo y la esperanza estaban las dos de la mano en el mismo cajón.

Así que el escritor de ciencia ficción tiene, entre sus muchas ideas, una disparatada de cojones, pero que en el momento es lo mas lógico del mundo, una de-esas-ideas (recuerden esto) que aparecerá en varios puntos sin conocimiento mutuo y con distancia espacial y temporal entre ella : Una amenaza mayor que haga que los dos contendientes se den un abrazo. ¿Y cual es la amenaza mayor? Una amenaza mayor del mañana lejano que solucione el mañana inminente.

Pero claro, esa amenaza mayor puede ser real, si es real, estamos jodidos y no hemos solucionado nada, tiene que haber un tipo listo que la crée y consiga que el mundo viva feliz en la mentira, desfogando sus ansias agresivas en una quimera (curioso que se admita que es inevitable la violencia, ahora se trata de focalizarla con falsedades, cuan lejos queda el positivismo). ¿Y cual es una de las constantes eternas del mañana lejano de la ciencia ficción para sacarse del bolsillo la amenaza? En efecto, había nacido el falso alienigena que une a la raza humana. Así, se creaba un subgénero jarto, jarto y difícil de explicar sin tanto envoltorio cultural, que consta de los siguientes elementos comunes: guerra fría, ente inteligente con plan maestro, amenaza alienigena inventada, paz mundial

Si señores, el final de Watchmen con su pulpillo a la gallega (no olvidemos que Watchmen sale en los últimos coletazos de la guerra fría), tan raro él cuando leías el tebeo hace años (pero tan de villano de opereta pese a lo que se diga en comic, no lo nieguen, le da ese toque pocho tan maravilloso a tanta maduración), tan raro que en la película basada en una novela gráfica fue cambiado porque ahora carecía de sentido para el subconsciente del espectador medio; ese final no es más que la continuación/homenaje y sublimación de una larga tradición de la ciencia ficción. Una idea retorcida que refleja, quizá mejor que muchas, la cultura pop en la que ha estado imbuido el siglo XX. ¿Pero donde se vuelve todo extraño? Cuando te dicen que el homenaje es inconsciente.

Muchos ya saben que el final de Watchmen tiene similitudes con The Architects of Fear, un episodio de Outer limits de 1963. Según Moore, cuando estaba escribiendo el número 10, se encontró con una guía de programas de televisión de culto que destacaba dicho episodio y se sorprendió al comprobar las semejanzas con el final que ya había planeado. En el numero 12 decidió finalmente incluir una alusión a dicho episodio para hacer el guiño. Pero evidentemente, como les vengo diciendo, no debería sorprenderles este hecho, solo era la inevitabilidad de la idea. Y como les muestro a continuación, no es la única historia con este recurso. Hurgando, podemos encontrar bastantes ejemplos donde aparece esta idea tan barroca:

  • Theodore Sturgeon en el relato Unir y conquistar (publicado en Astounding science fiction, 1948) parece ser el primigenio del tema, aunque no tengo la certeza absoluta..

  • Luna de miel en el Infierno de Fredric Brown, (1950), otro relato con todos los elementos comunes: aunque en este caso cambia el científico por un ordenador como ente inteligente

  • En 1951, en el numero 5 de la revista Weird Science, la historia The Last War on Earth da un giro sobre el tema, un científico hace el truco de la falsa amenaza y entonces la autentica invasión llega y se lía (algo similar se ve en un capítulo de Los Simpsons, el de la mano de mono)

  • Kurt Vonnegut en las Sirenas de Titan se apunta al carro en 1959

  • Ursula K. Le guin reitera con un aire mas Dickiano en La rueda del cielo (1971)

Y así sucesivamente, habrá mas ejemplos claro, pero volviendo al meollo ¿Por qué creo que esta idea tan maravillosa como extravagante se gestó de manera necesaria y ha ido apareciendo en sus momentos lógicos  en el inconsciente de los autores como reflejo de una época y sus devenires y probablemente como maniobra del destino?  ¿Por qué creo todo esto, y planteo que quizás  muchas veces hay una unidad artística que manipula la realidad o que quizás es que realmente las ideas se reproducen como virus y acaban donde menos se lo espera uno? Por esto:

El 21 de Septiembre de 1987 el Presidente Ronald Reagan manifestó en una Asamblea general de las Naciones Unidas:

¿No podemos nosotros y todas las naciones vivir en paz? En nuestra obsesión con los antagonismos del momento, a menudo olvidamos cuanto une a todos los miembros de la humanidad. Quizás necesitamos algo de fuera, una amenaza universal que nos haga reconocer esta obligación común. De vez en cuando pienso como nuestras diferencias mundiales desaparecerían rápidamente si nos enfrentáramos una amenaza alienígena, de fuera este mundo. Y sin embargo, les pregunto, ¿no hay una fuerza alienigena ya entre nosotros? ¿Qué podría ser más alienigena a las aspiraciones universales de nuestros pueblos, que la guerra y la amenaza de guerra?

Pueden leer su discurso entero (en ingles) aquí. Pueden verlo youtubizado en ingles con subtitulos en frances aqui, incluso pueden indagar aun mas en  la relación de Reagan con los alienigenas aqui, con el maestro Absence..

          La charla, no solo coincidió exactamente con la reciente publicación del final de Watchmen ( Que a su vez coincidia con Outer limits, que a su vez enraizaba con un concepto inseparable de la guerra fría… ¿Habría leido Reagan…? improbable… pero entonces…), no solo sirvió como cerrojazo de oro al subgénero del falso alienigena externo que une a la raza humana y no solo significó el broche de reconocimiento a los estertores finales de una época de agresión disimulada… si no que sus últimas frases abren la puerta a otro subgénero aun por explotar (un subgénero ¿post-guerra fría?), asi como el propio Watchmen se lo hacía al genero superheroico:

¿Proviene la guerra humana de una influencia alienigena? ó El verdadero alienigena interno que desmembra a la raza humana.

Pulicado originalmente en galletas.blogia.com el 09/08/2009