Inglourious Basterds

Que le den por el culo a la enumeración de influencias, es hora de hacer algo nuevo con ellas. Algo contemporáneo y autoconsciente. Tarantino se marca -en una trama doble que confluye sin tocarse- unos sorprendentes malabarismos narrativos, con un dominio absoluto del tempo y la elipsis, y nos habla con ellos sobre Cine, sobre contar historias, sobre los niveles y la influencia de la ficción. Las dos señas de identidad básicas del director (violencia y diálogos) se fusionan, al igual que se mezcla y estiliza fondo y forma en su discurso, para explorar una guerra reflejada en comentarios repletos de cortesía que preceden a naturalistas explosiones de sangre. Diálogos en los que no importa lo que se dice, importa cómo se dice, con qué acento o gesto o en qué idioma, importa lo que no se quiere decir, lo implícito. Todas las palabras son cómplices de una agresión latente, esconden emociones, sirven de arma en una guerra de mitos. ¿Qué has oído sobre mí? se preguntan unos bastardos a otros en un intento de separar la realidad del rumor, en un intento de arrebatarse poder. ¿Qué sabes de mí? dicen a coro, mientras de un modo u otro, todos persiguen la inmortalidad que confiere la metalingüística proyectada sobre una pantalla de cine.

Publicado originalmente en microcritic.wordpress.com el 24/09/2009