Where the Wild Things Are

Spike Jonze ha creado una película infantil que resulta muy jodida si uno ya no lo es. El recorrido que realiza el niño protagonista, en respuesta a la impotencia y la incomprensión de unas reglas que no son justas, resulta uno de los retratos más certeros que se han dado en el cine sobre la pérdida de la infancia; más bien, sobre la infancia misma. Y es que el refugio ficticio que aparece ante el niño que huye -al atisbar que sólo es uno más en un mundo cabrón como éste-, es un refugio inútil; de fantasías nada inocentes e impulsos irracionales, y mucho más real de lo que aparenta: un mundo que resulta un reflejo de su angustia, y al que tampoco pertenece. Where the Wild Things Are es, en conclusión, una película de gran belleza donde nadie aprende nada, donde nadie soluciona nada. En cualquiera de los universos planteados, la única victoria pírrica que le queda a un niño es la catarsis del juego rabioso, una evasión que niega la mediocridad durante un rato. Una mediocridad que vuelve a imponerse rápidamente, una y otra vez, hasta que sea aceptada, pues antes o después alguno de los jugadores les recordará su fragilidad al resto. Y es que no se puede vivir en la quimera, ni siquiera entre seres que no existen.

Publicado originalmente en microcritic.wordpress.com el 21/12/2009

Feria de Animación (III): Mickey & The Mad Doctor -1933-

Voy a hacer un parón en la animación mas independiente para irme de cabeza al señor Walt Disney poniendo voz y produciendo un corto animado de Mickey Mouse. Dirigido por David Hand, habitual de la primera etapa de la compañia y que acabaría siendo director de los primero largometrajes de la misma: Bambi y Blancanieves, el corto es tan inusual como digno de su época, ya que posee todos los elementos del espíritu netamente pulp que hablabamos aqui: Casas encantadas, doctores desquiciados con cuchillos de carnicero, sucesos terrorificos y sobrenaturales, noche, vientos, calaveras y paisajes desolados, teorías cientificas loquisimas que incluyen victimas indefensas y happy ending con final lógico y racional donde se descubre el pastel y se vuelve a la tranquilidad del status quo.

Practicamente estamos situados en el año oficial de creación del subgénero weird menace, la salida del primer numero de Dime Mystery Magacine (revista que inauguraría el subgénero) distaba apenas dos meses de la presentación del cortometraje. Podemos hablar entonces del primer lazo de unión entre la animación y shudder pulp, casi podemos colocar, si nos atrevemos, este corto como un nexo entre el terror etereo previo y el desarrollo de ese terror físico tan grotesco y tan propio del siglo XX, dada su posición y manera de solucionar la trama.

Con precedentes en The Skeleton dance, precursor que aunque reunía la atmosfera  permanecía mas cerca del terror decimonónico, The Mad Doctor resulta el silbato de salida de una trayectoria que finiquitaría el gran Scooby Doo, animación que barría sin reparos todo lo irracional del terror (excepto claro, que un perro hablara). Creandose un recorrido en el mundo del dibujo animado paralelo a lo literario y lo cinematografico y quedando como uno de tantos eslabones perdidos repletos de lugares comunes entre lo pulp y el cine de terror contemporaneo (como analiza en un estupendo post el señor Absence).

Ni que decir tiene que en su día algunos cines no lo emitieron por considerarlo demasiado horroroso para los niños pequeños.

Como curiosidad, uno de los carteles originales de este corto, que tienen arriba, se convirtió no hace mucho en uno de los más caros de la historia (en el 7º puesto está, pueden ver el resto aquí), fue vendido en Marzo del año 2006 en Heritage, por 138.000 dólares.

Aqui va:

Publicado originalmente emgalletas.blogia.com el 06/09/2009