W.

Oliver Stone la mayor parte del día puede que sea un capullo, un capullo empeñado en embarrar en mierda cualquier tipo de convencionalismo de la cultura, su cultura, ¿nuestra cultura? norteamericana. Tambien puede que no, que no goce creando pinceladas de brocha gorda con la polla sobre el lienzo de los mitos holywoodienses, que no los suplante con otro tipo de mitos mas toscos, mas rudos, mas sucios, mas cocainomanos… mas ingenuos, mas mitomanos o mas trágicos. Imagen especular de Kevin Costner en busqueda y maniqueismos, puede que Oliver Stone acabe de hacer su mejor pelicula.

W. es soberbia. Es soberbia porque tiene todo lo que quieren de Oliver Stone sin que eso conlleve que se mee en sus cortinas. Sin la parte en que se saca su discurso previamente estudiado y te sermonea. Es soberbia porque no ha habido tiempo de sopesarla con una retrospectiva historica, ha salido en el momento, para bien o para mal. Su actualidad es su virtud… y evidentemente todos sus defectos tambien. Pero su virtud es mayor, porque es honesta. Tan honesta como puede serlo el cine. Tan honesta como, por ejemplo, el soliloquio de Van Damme en JCVD. Honesta, claro, a la manera de Oliver Stone. Con honestidad nos referimos al verdadero comportamiento de un hijo de puta que no le ha dado tiempo a poner la pose; le han hecho una pregunta dificil, no se lo esperaba y para colmo acababa de beberse tres o cuatro copas; asi que tiene un tocahuevos preguntandole algo que en condiciones normales ya sería bien jodido de salir airoso y encima esta mamado… como bien sabrán, ante una tesitura tal, solo se puede responder con pasión, con elocuencia, solucionando el mundo aunque una  o dos frases no tengan demasiado sentido. Solo se puede tomar la calle y gritar de todo corazón. Y eso se nota en W.

W. es un biopic sobre un personaje al que nos hemos acostumbrado a vilipendiar, a tratar de imbecil, de idiota, de subnormal profundo, de poseer rangos mongoloides debido a disfunciones glandulares… quiza sea asi, quiza no. Lo que no deberia ser es que para ganarnos un aplauso, un guiño, una sonrisa solo baste con meterse con él. El humor de Cuatro practicamente sobrevive de hacerlo una vez al dia. Como a otros personajes historicos de las mas diversas ideologias, los hemos aceptado con la etiqueta con la que nos los han dado (correcta o no) sin plantearnos un pijo, con la seguridad que confiere la distancia y el grupo. Y todos esperabamos que Oliver Stone lo retratase como un chimpance que corre semidesnudo en sentido antihorario por el despacho oval lanzando sus heces al servicio secreto y comiendose los mocos. Asi todo es mas facil.

Pero no. Josh Brolin es un actorazo que de momento no toca sus heces delante de la camara.

Y W. es una pelicula compleja. Profundamente ironica y a la vez oscura y desesperanzadora. Muy desesperanzadora. W. es una gran comedia. Es una gran comedia cuyo mecanismo se basa en crear una pelicula mitómana y dramática, al puro estilo Nixon o J.F.K o el Enrique V de Shakespeare; con la salvedad de colocar a un confuso de mirada perdida en el ojo del huracan. Y su patetismo es mucho, y conmueve… y te descojonas.

Publicado originalmente en galletas.blogia.com el 15/02/2009