Generación Y, el futuro fue ayer ó, Chiquito de la Calzada es mas gracioso descontextualizado.

Lo confieso, en su día no me hacía gracia Chiquito de la Calzada. No le veía el punto. Su humor era, seguramente para mi en aquel momento, el reflejo de otra decadencia de la sociedad de finales del siglo XX. Vamos, que ni siquiera me hice con sus tazos.

Pero los años pasan, y una noche de borrachera alejada bastante de los días de la moda del “JARL”, un viejo amigo (un personaje absolutamente antitético en todo a Chiquito, pero en TODO) se empeño, con un estado de embriaguez suma, en contar un chiste a la manera de Chiquito. Si lo hubiese contado a la manera de Eugenio hubiese sido lógico. Hubiese sido una cosa de risa natural, un momento de ja ja ja tras el clímax y a otra cosa. Pero ver como un tipo no muy dado al humor físico (un tipo Bill Murray), forzaba su cuerpo cargado, colocando lentamente una mano en la zona lumbar, para acto seguido, como por resorte, alzar la otra mano y realizar el característico saltito a golpe de: “No te digo trigo… ¡POR NO LLAMARTE RODRIGO!” era como presenciar una posesión, era tal el contraste, tan ajeno, que casi me asfixió de risa.

Todo esto viene al tema por una causa. Ese… digamos: Anacronismo chiquitiano, me marcó. Me marcó tanto que, últimamente, siempre que voy a una fiesta, quedada, botellón o lo que sea, y alguien comienza con los clichés actuales de lo que podríamos llamar la memoria histórica de la generación youtube (generación Y), esto es, recordar que si juguetes de los ochenta, que si la canción la abeja maya (o peor, Campeones), que si la nostalgia barata, que si los videos que he sacado con el móvil, que si he subido un temón de New Order (o peor, de Alaska) al facebook, que si hablo de la primera vez que vi los Goonies, que si encumbro al nuevo friki de la red, que si leo novelas gráficas de Alan Moore, que si me hace gracia el anuncio de Bud Spencer sin haber visto ninguna película suya en los últimos 15 años o que si digo: “a mis hijos les pienso comprar en DVD Érase una vez la vida y Barrio Sesamo para que crezcan como se debería…“

Siempre que acudo a un evento y sucede esta melancolía tópica y patética, primero pienso:

“Somos la generación imbécil. Nos hemos apropiado de la palabra nostalgia, la hemos sobredimensionado, y ademas la hemos confundido con una seña de identidad que muchas veces ni pertenece realmente a nuestra época, solo a reposiciones, embarrando de paso el verdadero valor de una cultura pop pretérita. Tenemos acceso a una red global de datos justo en el mejor momento de nuestra madurez, y en vez de aprovecharla para crear una vanguardia absolutamente posmoderna, o como mínimo, tratar de aprender algo, decidimos que todo esta inventado y nos retrotraemos a nuestra infancia. No solo creyendo que cualquier tiempo pasado fue mejor, si no asegurando que el nuestro lo es por encima del de los demás. Porque hay videos en youtube que lo demuestran. Seguiremos llevando la autocomplacencia a limites insospechados, seguiremos hablando de nocilla, de Mario saltando los barriles de Donkey Kong y de manos locas, seguiremos dejando que nuestras cámaras sean testigos del presente mientras nosotros nos aislamos en el pasado. Y como ahora tenemos la capacidad, y el capitalismo se ha hecho eco de ello, haremos lo posible por adquirirlo y conseguir que las generaciones futuras en vez de su propia infancia, tengan la nuestra.”

Y luego, en un arranque de sentido común y en un intento de evitar la quimera. Solo puedo tirar una piedra en forma de grito cosaco, con un: “¡¡¡TORPEDO SEXUARL!!!” o un: “¿COMOOOORL?” tan de finales de los noventa (década mucho mas caótica y digna de estudio, tiene todo el eclecticismo de los 80, pero con la conciencia de que no se va a morir en una guerra nuclear) y luego esconder la mano. Ante las miradas atónitas de un personal que nunca entenderán que mi mensaje está en la forma, que quizá solo sea un grito de socorro, y que solo intento traer un poco de lógica absurda y explicita al asunto.

Todo esto es una excusa para poner este youtube que me hecho mucha gracia.

Publicado originalmente en galletas.blogia.com el 01/08/2009