XXI tebeos del siglo XXI (I): KICK-ASS

Mark Millar es odiado y admirado por igual, odiado por aquellos que solo ven en él un cateto fiestero y provocador, admirado por todos los que sabemos que la acción es la metafísica del tebeo de superheroes. Millar conoce el género y conoce la necesidad de crear en el lector esa sensación de sorpresa que ha perdido con los años, que sólo puede volver a él con un poco de ruido. Y es que, como Grant Morrison, Warren Ellis o Garth Ennis, Millar es un autor mucho más inteligente y con un discurso formal mucho más trabajado, no ya de lo que el fan medio cree, si no de lo que el fan medio gritón de internet se merece. Y con Kick-Ass quizá haya conseguido su mejor obra.

Kick-Ass se estructura, en un principio, de una manera muy simple: la realidad. ¿Por qué nadie se pone unas mallas y combate el crimen, si eso mola un huevo? Y como en toda realidad real, las consecuencias de que un niño se crea un superheroe son desagradables. Desagradables hasta tal exageración que produce risa porque lo estamos leyendo en un tebeo, un medio de evasión. Es entonces cuando el tebeo enlaza espiritualmente con una tradición mucho más antigua, la del Quijote. Actualizando la dicotomía realidad/ficción de Cervantes al cambiar caballero andante por superheroe y locura por voluntad, Kick Ass se deja llevar por lo demencial de su propuesta hasta que la propia realidad inicial se distorsiona y todo deja de tener gracia.

Acompañado de un John Romita en plena forma, Kick-Ass no sólo tiene un ritmo y un tono adrenalínicos, eso no hay ni que decirlo, no sólo es un gran tebeo ácido de hostias y miembros amputados. Tambien es la patética historia de como un don nadie puede hacerse famoso e inspirar a otros gracias a Youtube -puede hacer que el entorno le trate por su fantasía, y no por su realidad, como los héroes de antaño- y qué significa eso para su sociedad, que al final, es la nuestra.

Lástima que la película fuese tan decepcionante.

Publicado originalmente en el blog de Nexus-4 el 4 de agosto de 2010