Eternals – Neil Gaiman / John Romita Jr.

Neil Gaiman cada vez demuestra con más ansia que ha perdido fuelle. Su estilo ilustrado y fantástico, de realidades neblinosas que subyacen, miradas melancólicas de otoño, de perspectivismos forzados y gatos sabios -que tanto encandila a la sección femenina- no ha funcionado como debiera desde The Sandman, ni en viñetas ni en prosa. Y esta miniserie para Marvel no es que lo demuestre, es que toca fondo. Los Eternos, personajes creados por el mucho más imaginativo Jack Kirby allá por los 70 -autor con unos conceptos temáticos y narrativos absolutamente antitéticos a Gaiman-, no han funcionado bien desde que El Rey los dejó. Este nuevo relanzamiento no sólo no da resultado, además se lee con desidia ante lo abusivo en tópicos. Ni el dibujo del acojonante John Romita Jr. consigue levantar una serie cuyo final abierto deja demasiado claro su olor a maniobra editorial. Una deriva de ideas sin garra que tratan de emular, sin lograrlo, al Walter Simonson de la época dorada de Thor a sabiendas de lo lejos que le queda imitar al Rey. Excusa de trabajo alimenticio que no disculpa a Gaiman, puesto que autores más humildes que él trabajaron toda su vida por encargo, y crearon maravillas.

 

Publicado originalmente en microcritic.wordpress.com el 10/12/2009

El Poderoso Thor, de Walter Simonson, de un tonto, un listo.

Tu eres un poderoso guerrero, pero a fin de cuentas solo eres una criatura egoísta, mientras que los héroes… ¡… Los héroes tienen una capacidad superior para cometer estupideces! ¡ASÍ ES COMO NACEN LAS LEYENDAS!

Thor, en un momento épic.

Cuando Walter Simonson llegó a Thor allá por el numero 337 (Noviembre del 83), éste era un personaje a la deriva. Como a tantos otros autores de la época, el polémico editor Jim Shooter le dió manga ancha (mas bien se la sudaba, peor no podía ir) para que hiciese lo que pudiera con una colección que ni fú, ni fá, ni fin fang foom. Y Simonson joder si lo hizo. Lo hizo sin parar el cabrón. Tan sin parar que desde su marcha en el 382 (Agosto del 87) aun no se ha conseguido volver a poner el listón tan alto con el personaje. Y miren que yo no soy nada nostalgic.

Hasta entonces Thor se movía en dos tipos de cómics dentro de su misma colección: a veces era un Dios con bocachancla, gran ego y hablares espesos. Y otras un superheroe también subidito de amor propio. Cuando protagonizaba una cosa, los fans de la otra se aburrían. Pero llego Walter y dijo que Thor era todo eso y mucho mas (aparte, nos enseño que a veces podía ser un héroe muy bobalicón que tenía que espabilar, pero para eso, se lo leen), que precisamente esa dualidad no era un impedimento, si no una solución para volver a la maravilla y al ingenio argumental.

Con absoluta posmodernidad, Simonson reinventa los mitos nórdicos (que conoce al dedillo) y los del universo marvel (que tampoco deja atrás) y los fusiona. En una época en la que la peliaguda palabra: “continuidad” ya había empezado a dejar algún veneno que otro, Walter Simonson se deja imbuir del espíritu de Kirby (al que debe gran parte de su grafismo) y firma (acompañado en la recta final de Sal Buscema, no lo olvidemos), mes a mes, una obra ecléctica y maravillosa. Y es que en el Thor de Simonson se vale todo.

Durante los cincuenta números aproximadamente que dura su etapa-río (porque prácticamente es una sola historia dividida en arcos argumentales y en enormes continuarás -de tirar los huevos al suelo, por cierto- al final de cada número) Thor hace de todo. Pero no de todo como se lee ahora, lo que en la actualidad pasa en un arco argumental de seis números, entonces pasaba en un par de tebeos, y en el Thor de Simonson en dos paginas. Si, tambien me pueden ustedes señalar que junto a éste había cómics mas maduros y mas profundos y mas mejores en los ochenta, pero hablamos de AVENTURA. Y es que quizá nos encontremos con este Thor ante uno de los tebeos de aventuras definitivo (a la manera de Marvel) desde el duo Lee-Kirby. No hay freno, no hay interrupciones, cada peligro deja paso a otro mas jodido, cada personaje secundario (de una solidez del copón todos los secundarios de esta serie, ademas) que surge es una nueva historia arriesgada o tiene alguna cruzada personal que cumplir, y uno se da cuenta, de repente, que cualquier cosa puede suceder al pasar la pagina.

Esa sensación de quiebre, de maravilla, de sorpresa, de aventura monstruosa donde lo mismo salen asgardianos con uzis, una saga dedicada a Thor convertido en rana, un dragón que discute de semántica, un viajero del tiempo, apocalipsis varios, un veterano de Vietnam luchando a muerte contra un batallón de elfos, un alienigena con cara de caballo, un numero entero dibujado a Splash pages, flautistas en las alcantarillas, Brujas trolls, una batalla de la hostia contra demonios en Central Park… Ya me entienden, todo eso y mucho mas. ¿Recuerdan esa sensación que primaba en Indiana Jones y el Arca perdida, esa en la que ya no puedes mas porque solo pasan cosas y cosas increíbles y cada cual es mejor? Pues así es el Thor de Simonson.

un dragón que discute de semántica


asgardiano con AK-47



la saga de Thor rana



un viajero del tiempo



Alienigenas con cara de caballo y batallas de la hostia en Central Park… por ponerles unos ejemplillos

 

Publicado originalmente en galletas.blogia.com el 29/07/2009