La familia de Pascual Duarte

Bebiendo de tradición española Cela creó el tremendismo: la picaresca del Buscón, el romance plebeyo, la tragedia rural, tan poética ella. Aunando todo, la confesión de Pascual, un condenado a muerte cuyo verdadero delito, el que le ha ganado la pena, nunca nos es relatado. Queda solo una dedicatoria antes del ficticio manuscrito que dice así: “A la memoria del insigne patricio don Jesús González de la Riva, Conde de Torremejía, quien, al irlo a rematar el autor de este escrito, le llamó Pascualillo y sonreía.” Lo que se relata magistralmente aquí es aquel país de ignorantes pueblos perdidos antes de que los campesinos tuvieran que asesinar a los señores. Pascual Duarte, reflejo invertido del patricio al que dará muerte, vive una vida azarosa, de maltratos, de huidas y tragedias. Y da lo que ha recibido, mata a tanta gente que parece aquello un slasher, pero los mata de manera irracional, sin pensar, para correr libre después, para no ver reflejado en sus ojos toda esa culpa. Convirtiéndose en otra victima del destino y del entorno, una marioneta abandonada a su suerte.

Publicado originalmente en microcritic.wordpress.com el 17/09/2009