All Star Batman and Robin the Boy Wonder

Obra inconclusa y masacrada por el público. Referente despectivo de un fandom que cada vez se parece más a una masa zombie -el hype de este tebeo, sus circunstancias y su influencia son dignas de estudio-. Y aun así, All Star Batman es un gran tebeo. Un cómic tan desequilibrado como vitalista e inteligente. Frank Miller es consciente de estar firmando un superventas con Jim Lee y utiliza esta tesitura no sólo para crear una relectura que actualice y enmiende el cómic-tipo de los 90, aprovechando y explotando la posibilidad de tener a quien tiene al dibujo. También para autoparodiar sus propias obsesiones habituales, liberándolas y otorgándoles un nuevo significado con el exceso. Esa autoconsciencia confiere al tebeo un aura de gran broma, de carcajada mediática. La lógica cede al espectáculo y a la provocación, pero sin abandonar un discurso bien perfilado: bajo ese Batman arrogante y chuloputas se halla un héroe demasiado humano y con más de una máscara encima. Este perfil, en principio ajeno, resulta una pieza crucial en la evolución de los trabajos que Miller le ha dedicado al personaje, así como una nueva perspectiva fascinante del mito. Y todo sin dejar de ser una macarrada adrenalínica, absolutamente pop y maravillosa.

Publicado originalmente en microcritic.wordpress.com el 08/01/2010

Batman R.I.P.

Estos últimos años, Grant Morrison se ha dedicado a escribir para las majors del comic USA. No por casualidad, al tratar personajes icónicos con tanto trasfondo y connotación, sus historias han ido adquiriendo una mayor complejidad narrativa; recurriendo a la elipsis, a la insinuación de innumerables ideas -cada detalle de la viñeta es relevante- y a la complicidad con el lector. Del mismo modo, ha potenciado esa intertextualidad y esa autoconsciencia que ya sabía manejar tan bien. En Batman R.I.P. confluyen la mayor parte de sus virtudes: su gusto por la maduración e integración de conceptos estrafalarios e ingenuos de los años 50, el manejo de varios niveles de realidad tanto dentro como fuera -los subtextos- de la ficción, la reinvención del tópico a base del golpe emocional, unos diálogos excepcionales y cierto toque metalingüísitico. Dicho de otro modo, Morrison consigue mezclar elementos dispares de los 70 años de la historia de Batman -de lo camp a lo freudiano– a un ritmo demencial; y al mismo tiempo hace que parezca que todo tiene sentido, aunque precisamente nos esté hablando de la condición infinita del heroe de cómic. Todo esto sin que Batman pare de repartir sopapos. Lastima que Tony Daniel al dibujo no sea la mejor opción.

Publicado originalmente en microcritic.wordpress.com el 05/11/2009

¡El All Star Batman mola un huevo!

En una época en la que lo moderno es ser detractor de Miller, (sobretodo teniendo en cuenta que por mucho que se diga la palabra influencia, su idea de Batman choca enormemente con la corriente actual del Batman desapasionado de Nolan y su película con complejo de inferioridad y subtexto en boca de los personajes.) el All star es un desfase muy de agradecer en el mercado mainstrean mas icónico. Es un cómic pocho, casposo, irregular, desequilibrado e infantil. Pero también (o gracias a eso) es desbocado, vitalista, malsano, visceral, paródico, jeta y tocacojones. Una risotada de la hostia en la cara de mucho fanático cascarrabias y fundamentalista, del: “¿Que te ha pasado? tu antes molabas.” ó “Debe de ser bueno, porque es muy maduro y muy profundo

Para empezar, aclarar que dios me libre del “es tan malo que es bueno” y de otras de esas justificaciones que uno lee por ahí. Mi defensa parte de una lectura entretenida, algo renqueante al inicio, pero en cuanto se pone en marcha se vuelve tan adrenalínico como desequilibrado. Es muy consciente del tipo de cómic que es: un superventas con Jim Lee y Frank Miller. De ahí van a partir las risas.

No nos podemos poner a dudar ahora que en Miller hay unas obsesiones tanto estéticas como ideológicas muy limitadas y muy reiterativas a lo largo de toda su obra. Vamos, que sabíamos que alguien iba a aparecer en una noche lluviosa pegando a un saco, que el cínico protagonista y sus allegados antisistema iban a enfrentarse a cualquier ser grandón y noble con intención de pararles los pies por motivos llenos de equivoca moral tradicional, o que las estoicas frases cortas repetitivas iban a inundar la pagina, etc… (Pueden leer una primitiva parodia de todas esas obsesiones aquí).

Pero es que el que aparece pegando a un saco es… ¡un viejo mayordomo hipermusculado!, a Green Lantern le acaban haciendo una traqueotomía (lo de la habitación amarilla no puede ser mas jeta, y al mismo tiempo, resultar una solución argumental que funciona a todos los niveles) y las frases repetitivas son del tipo de: “¿A que mola?“. Todo funciona cediendo su lógica al espectáculo, al clímax y a la provocación. Pura cultura pop banal y evocadora. ¡Es un cómic que tiene un desplegable sextuple! si eso no es una invitación al exceso y al gozo despreocupado ya me dirán que es.

El All star de Batman es, en definitiva, una macarrada maravillosa que se lee en un suspiro. Ese Batman destroyer es Jason Statham post Crank. Un tipo loco, psicópata y desequilibrado en el punto álgido de su guerra y que se lo tiene muy creído. Aunque en contadas ocasiones lucidas entre subidón y subidón se de cuenta de que se le va de las manos, no puede parar, ser Batman en ese momento no es ningun sacrificio, es lo mejor del mundo. All Star funciona como imagen especular del DK2 y aumenta el tono punk a limites insospechados. Jugando, como todas las ultimas obras de Miller, con cierta metalingüistica del medio.

Si allí teníamos (como pueden leer aquí) la caída de la parábola desde el punto máximo dejado al final del Dark knight, y al mismo tiempo la comprensión y búsqueda de libertad de Batman a través del despertar de los héroes tradicionales (relectura y solución de las consecuencias del propio Dark knight también a nivel del medio y de los héroes noventeros que creó). Aquí Batman desprecia a esos héroes en una lógica de juventud, su sueño esta asentado y es posible, la terrorífica leyenda urbana que lo recordará durante años se forja, ya no hay dudas, solo gozo y emoción irracional, Batman se deja llevar por su mito. Produciéndose así una nueva relectura de los 90, no ya con una negación, si no con una actualización mas pura, mas explicita, menos oscura y mas gozosa.

No olvidemos que siempre que Miller guioniza para otros es consciente y les da el material que mejor se aplica a ellos. Vean desde el Elektra Assasin al Hard Boiled. Y aquí Jim Lee se luce, hay escenas que solo sirven para eso. Esto se aprovecha como parte de la diversión. Y Jim Lee es uno de los máximos exponentes de su época, la época que Miller tanto criticaba por no haber entendido nada. Así, el All star funciona como antítesis/parodia/actualización de los 90 y del propio Miller, que como su personaje del DK2, deja atrás toda esa seriedad y todos esos traumas (que al volverse obvios y superficiales, reitero, acaban dando cosas horribles como el Dark Knight de Nolan) y mostrando un cómic lleno de vida y mala baba con un subtexto (positivo o negativo, me da igual) de verdad, puro trash, puro pop. Y Lee, a medida que avanzan paginas parece darse cuenta y entrar poco a poco en el juego.

Esto es, de algún modo, lo que todos querían REALMENTE leer cuando compraban un tebeo de la primeriza Image. Si somos superficiales, lo somos de verdad, tan de verdad que signifique algo. En su vacío, en su (de nuevo) visceralidad, Miller nos habla de otra perspectiva del mito, nos recuerda que su Batman es y siempre ha sido mucho mas humano de lo que creemos, demasiado.

Si el Dark Knight era un western crepuscular sobre un viejo mito, el Año Uno la dubitativa iniciación y el DK2 una lucha contra la realidad entre el hombre y la leyenda. El All Star es el auge, son todas esas historias extremas  y desproporcionadas que contaba haber cometido Clint Eastwood en Sin Perdón. Todo eso de lo que luego hay que arrepentirse. Cuando aun no había culpa, ni reflexión, si no ganas de hacer cosas, de huir del diablo, hacia adelante.

Quiza me equivoque. Quizá como mucha gente cree, no hay autoconsciencia en Miller y todo este tomado muy serio y sea malo y cutre. Quizá sea al revés y haya sido Lee quien le ha puesto el cachondeo al guión dibujo a dibujo. En ese caso me daría igual, me la gozo alterando el orden de los factores. Pero de lo que estoy seguro es de que en ese cómic hay mucha mala leche que quiere abofetear un poquito el mainstrean. Y eso nunca aburre ni viene mal.

Publicado en galletas.blogia.com el 18/07/2009

Reflexión visceral sobre DK2

Si no te gusta el DK2 es que no has entendido nada de los últimos 30 años del género.

ES una continuación digna y coherente pese al lastre al que se enfrenta. Tenia demasiado mito detras, demasiados años de elucubraciones y leyendas. Habia gente que por nostalgia y cabezoneria iba a decir que era malo solo en cuanto viese la primera pagina y no estuviese Klaus Janson.

Muchas criticas le cayeron a Miller precisamente por arriesgarse a no dar mas de lo mismo que le habia hecho famoso, tanto en historia como en ese dibujo, que ha ido evolucionando de manera natural a un cubismo desgarrado, tan atractivo en su feismo. La narrativa vuelve a golpear en la cara sorprendiendo y dando lecciones (Ese “montaje” de escenas “comidas” o ya empezadas casi de nouvelle vague, o la sensación de ritmo frenetico superpuesto que adquieren todo tipo de pantallas de diferentes medios de comunicación en contraposision con la televisión -loca y absurda- pero mas calmada de la primera parte.)

DK2 lleva a Batman a cotas que no se habian alcanzado antes. ¿Que podian haber sido distintas? SI,  pero Miller eligió que fueran estas. Un Batman no ya obsesionado con su cruzada utópica, sino con una guerra concreta. La vejez lo ha convertido en una leyenda monocroma que da miedo y que ha llegado demasiado lejos en sus convicciones, ha convertido sus virtudes estoicas y honorables en vicios. No duda, ya no es el simbolo duro pero necesario de la primera parte. No hay dialogo. Es alguien que planea algo grande y que convulsionará muchas cosas tanto buenas como malas. Y lo unico importante es ese plan.
Era facil decir al final del Dark Knight: “Empieza aquí…con un ejercito….para traer sensatez a un mundo plagado de cosas mucho peores que ladrones y asesinos…Esta será una buena vida…bastante buena” y cortar ahí. Te daba esperanzas y paraba en el punto mas algido, pero esa clase de obsesión carcome cuando te dan pista libre. No hay Bruce, está Batman y ahora solo piensa en terminos militares.

Miller nos hace la pregunta: “¿Sigue siendo esto necesario para la sociedad o el simbolo se pervierte?” a raiz de alli nos muestra una metafora politica con una sociedad aun mas dificil y cruel que la de hace años. Y, como los heroes y villanos de cada tiempo son resultado de cada sociedad en la que se mueven.
Cierto, Aun quedan heroes clasicos en DK2. Mucha parte de la historia va agirar en torno a ellos. Porque ellos son ahora la esperanza. Batman se ha acercado demasiado al fuego. Batman, en un intento de redención, entre el utilitarismo y la suplica, tratará de resucitar a los viejos heroes buenos. Tienen que volver para que algo tenga sentido. Para no caer en el personaje noventero tipo Cable que el mismo Dark Knight promovió necesitará esos heroes. Batman los consigue para curar la sociedad y a su reflejo, él mismo.

Nunca sabremos si el tercer tomo original (el que Miller cambió por los atentados del 11-S) iba por esos derroteros por los que acabó yendo o seguia haciendo la parabola politica-social que tratan los dos primeros. Si que se nota ese cambio de tono debido a la autocensura, pero creo que consigué alejarse de la trama politica dignamente para acercarnos a la psique del personaje Milleriano y de como ha sido su evolución desde aquel Dark Knight. Un fracaso contra si mismo, contra su pasado. Un analisis de los peligros que tiene ser un simbolo, un mito. De como cada vez se ha autojustificado a poner la linea que no deberia cruzar un poco mas lejos. De como se ha alejado cada vez mas del ser humano (momento que no empieza aqui, si no en el disparo con la ametralladora a uno de los mutantes en la primera parte) que juró vengar el crimen de la muerte de sus padres. Pero no se puede acabar con un concepto, aunque tu te convietas en otro. Todo eso se acaba arremolinando en Batman. Nuestras acciones dejan hechos en el pasado que siempre vuelven (con ese tono de tragedia griega de la vuelta de Dick Grayson y final de ciclo).

Quiza sin esa autocensura o en otra epoca esto hubiese contado algo muy distinto y podría haber sido mejor, pero no creo que haya que desmerecer la historia de ese tomo por su caracter circunstancial. Quiza con la otra historia no se hubiese añadido ese desencanto, cordura y redención al revolucionario ser humano demente que es Batman. Al tiempo que los heroes de mentira, los que tienen poderes y nos permiten soñar vuelven a tomar el control y lo dejan todo arreglado. El unico heroe real, el loco, el que sabe como es el mundo sin heroes reflexiona acerca de su propio sacrificio, de como las ideas se pervierten en su radicalismo, de como debido a eso nada tiene mucho sentido, de la destrucción de todo lo que le identificaba como Batman con la frase: “Eso era de antes, de cuando era viejo” Me parece impagable, de un Batman que ha comprendido y que ahora, por fin, es libre.

Y todo con un todo autoconsciente, paródico, grotesco y trash. Puro gozo. En otras palabras, visceral.

Publicado originalmente en galletas.blogia.con el 21/01/2007