Jason Voorhees es así de entrañable.

Jason es el mal, no debería tener vuelta de hoja, ni explicación ni motivos, su recorrido y evolución a través de las películas de Viernes 13 es tan marciano, pocho y caótico como maravilloso. A medida que ha sido fagocitado por la cultura pop se ha convertido en el mal que queremos que le pase a otro. Y cómo lo deseamos cada vez que empieza la siguiente película. Y de tanto verlo, lo coges cariño, y te dices ¿qué piensa el mal? ¿disfruta, como lo hago yo viéndole?

Y es que Jason es ficción, y eso es lo mejor de todo, ahí esta su potencial. Dada su singularidad, no debería tardar (algún paso ya dió en las maravillosas y parte, Jason X y Freddy contra Jason), en convertirse en la reflexión acerca del poder evocador y reflexivo de la amoralidad, en un simbolo de la irracionalidad, la casualidad y el eclecticismo que caracteriza nuestro tiempo. Pero todo eso sin que deje de matar cada 8 minutos de película claro, a ver si van a confundir subtexto con texto.

Aqui, uno de los mejores momentos del fantastico ochentero:

Pulicado originalmente en galletas.blogia.com el 18/08/2009

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