Feria de Animación (I): Ward 13

El corto de animación tiene ese algo especial que se graba en la retina siendo niño, su formato, su propuesta, su procedencia, su ambiente… todo es ajeno a lo que el dibujo animado maistrean nos inculca. Piezas únicas sin continuidad que nadie sabe muy bien porque han decidido emitirlas, argumentos oscuros y maduros, profundos silencios, atmósferas malsanas y pochas. El corto de animación parece moverse en espectros experimentales y enrarecidos que sinceramente, dan miedo. Desde el stop motion al dibujo con pretensión vanguardista parece que de algún modo, como hacía E.T. (otro que intentaba caer bien pero daba mal rollo porque uno nunca se acababa de fiar de él) se aprovecha de su inocente categoría de dibujo animado para entrar en nuestros salones, para que tu padre, tras encender la tele y poner azarosamente la 2 una tarde nublada de domingo, dijera con vana esperanza de que pararas de molestar y le dejaras oír el partido en la radio: “mira que bonito niño, echo con plastilina” y tu te acojonaras con esas formas tan ajenas al gomoso pato Lucas.

Empezamos con un corto de 2003 que no por ser reciente no rebosa esa atmósfera hablada. De Peter Cornwell, tipo australiano que acaba de dirigir su primer largo hace poco: The Haunting in Connecticut. Busquen por la red si les interesa, yo no voy a dar mas datos, una de las razones porque el corto de animación es tan así es porque nunca se sabe mucho de donde sale:

Ward 13

Publicado originalmente en galletas.blogia.com el 05/08/2009

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