Mama llévame al circo, una reflexión sobre el movimiento 15M

1- Preámbulo: Del visionario director de la guerra de Cuba: El cuento de hadas.

“En este país, hace mucho tiempo hubo una guerra, y perdieron los Buenos. Y los Malos asolaron con terror durante años. Y aunque al final los Malos se fueron, los Buenos nunca volvieron, y sus hijos los lloran y miran con ira a los hijos de los Malos, porque la Maldad -como en todo cuento moral- se lleva en la sangre.”

El siglo XIX pateó a Dios por todas partes, Nietzsche incluso llegó a decir que lo había matado, pero sus enseñanzas eclesiásticas quedaron bien impregnadas en las de su principal enemigo, la política, que se centro en crear teorías que sustituyesen el opio del pueblo. Para ello, toda política surgida en adelante -principalmente el marxismo, pero también los nacionalismos, los posteriores fascismos, anarquismos, socialismos… etc- mantendría un componente dogmático  importante. Todas prometen una utópica ración de fe repleta de dogmas y normas morales, desde el paraiso del trabajador o la supremacia racial hasta la arcadia de nuestros ancestros. Considerando que toda política pura legada desde entonces es cuestión de fe, la pobre democracia, denominada como el menos malo de los sistemas políticos quedaba muy descafeinada para el sentimentalista medio. Y asi es como en un país considerablemente sentimentalista como es España, todo se fue al carajo.

El “cuento” arriba expuesto, que se muestra tan ridículo en comparación con la realidad para cualquiera con dos dedos frente, es la creencía popular extendida en este país, porque sinceramente, es mucho más bonito asi. Ya vaticinó Ayala en su relato La cabeza del cordero que la guerra civil y la dictadura posterior iba a ser plato dificil de digerir, pero hemos llegado a un punto en el que somos nosotros los que nos provocamos la nausea. Cuando tantos otros paises europeos han sabido ya asumir y banalizar sus pecados históricos -y el mejor ejemplo de esto siempre será la cultura pop, cuando se haga por fin una pelicula sobre la guerra civil que vaya de verdad sobre guerra, que sea cine bélico puro y pop, hablaremos- nosotros aun renqueamos entre la lágrima adquirida y el discurso facil. De este modo, un sistema de creencias irracionales del que no nos conseguimos desprender como país ha regido y rige el funcionamiento de la política actual, y eso, es lamentable.

2- Bajo los adoquines, Marina d’or

Actualmente tenemos una política bipartidista estática y fallida. En primer lugar por los componentes irracionales que nos llevan hasta ella, donde los dos partidos se erigen en el subconsciente colectivo como los hijos buenos y malos del cuento de la guerra civil. Donde evidentemente, es el PSOE -la izquierda?- el que se encarga de hundir el dedo en la llaga cada vez que un problema de verdad puede acuciar a la población, por eso por mucho que la cuele el PSOE va a tener seguidores, va a seguir erigiendose como adalid de la legitimidad moral y va a seguir desviando atención de problemas quitando nombres de calles franquistas, porque la alternativa es el partido de “los fachas” y de “los pijos”. Mientras el PP -la derecha?- sobrevive de los hijos malos y tampoco le va a la zaga utilizando una terminología que la posiciona del mismo modo que el anterior, quejándose y encerrandose en banda y a la defensiva como victimas acomplejadas de las circunstancias que creen ser. Asi, en pleno siglo XXI, este país no solo utiliza una dialéctica caduca, es que aquí se da la particularidad de que se vota no por afinidad con un partido si no por odio hacía el partido contrario -esta dinámica del “voto-odio” a la que luego volveremos, es digna de una profunda reflexión, es acojonante-.

En terminos más practicos, la sociedad de bienestar y su sobreabundancia y definición del individuo a través de su ocio ha negado el relevo generacional político, actualmente la política funciona por un sistema de caciquismo formado incluso por dinastias donde el activismo y la renovación es mínima. El individuo menor de 35 años no se siente representado por nadie, porque el político medio actual ya estaba vigente en la época de la transición -y si no lo estaba pertenece a una de esas dinastias “hijo de/ sobrino de”-. Asi, llegamos a una alternativa política actual donde la opción está entre continuar una de las peores administraciones desde que volvió la democracía o aceptar a un candidato eterno que ya ha sido negado dos veces y que parece no darse por enterado de que es un lastre para si mismo, para su partido -que admitámoslo, tampoco ofrece solución ni confianza aunque hubiesen cambiado de candidato- y para el país.

Este panorama, acuciado por una tremenda crisis económica ha dado como resultado la protesta actual. Lógica y esperanzadora, el movimiento joven no solo es entendible en un principio, también es defendible, toda generación se merece su revolución y toda generación debe ayudar a la dinámica política con sus pensamiento, inquitudes y disquisiciones.

3: Ya, pero…

La sociedad de ocio ha creado una generación profundamente ignorante que pese a verse impelida al levantamiento no tiene la preparación ni el discurso organizado del mínimo luchador por sus derechos de hace 50 años. Todos están indignados, pero no saben muy bien de que, apenas existen soluciones concretas y las que existen se ven enterradas en discursos utópicos y romanticismos varios. Asi que tenemos manifestaciones de gente que no sabe lo que quiere fundamentadas en soflamas incendiarías utópicas del siglo XIX, es algo -sobretodo a nivel teórico-, pero no es mucho. Discursos adquiridos y sobredimensionados por la problemática nacional que no solo suenan tan a rancio como los discursos derechistas de sus principales antagonistas, si no que se entremezclan por la fantasiosa necesidad generacional de vivir una ficción. “Esto es algo importante, esto es algo que arañará las páginas de la historia y lo estamos viviendo”, existe una imperiosa necesidad de afirmar eso mientras en la practica se tiene el mismo problema dogmático de raiz: no se ha eliminado el bipartidismo ideológico.

Se continua asi con dialecticas que ya eran inapropiadas a finales del siglo pasado, de una ingenuidad tan encantadora como aburrida a largo plazo, y que no consiguen soluciones. Bajo un movimiento de indignación hacía un bipartidismo político aun subyace el cansino bipartidismo ideológico, que, aunque rebautizado como “sentido común” o como “conciencia social” sigue concediendo una simpatía mayor hacia el que porta una bandera de la República que hacía el que porta la de la actual bandera española. Que si, muy idílica la tricolor, pero se supone que esto trata de librarse de esas actitudes de las dos Españas, lastre absoluto que nos ha llevado hasta esta situación.

Asi, las conglomeraciones y acampadas varias se pueden resumir a grosso modo como gente defraudada por el PSOE que se niega a votar al PP por el ya comentado caso del “voto-odio” y que sale a la calle a buscar una tercera vía, ironicamente inalcanzable por esa misma estructura de pensamiento. Ingenuos y aburridos que hablan de la necesidad de una cosa u otra sin conocer el proceso democrático -y actualmente caduco si alguien realmente se propusiese buscar verdaderas soluciones- de la transición ni las causas de una monarquia ni la necesidad de busqueda de una identidad nacional que tanto nos hace falta.

4 – Conclusión: Nos hemos sentado todos y hemos leido poesia.

Lo que se está montando en las diferentes acampadas no es si no un batiburrillo de negación de la realidad, con poco deber hacía un país del que se reniega y mucho derecho hacía una abstracta dignidad de la persona, donde resulta más importante que exista un comité feminista que una solución practica, con nombres y apellidos, a los problemas que nos acucian -que es el mismo juego que han hecho los partidos que tanto se critican hasta el día de hoy-. Una buena empresa que por falta de información y exceso de gurús trasnochados se ha convertido en un circo donde uno puede pasarse a hacer turismo como en un mercado marroquí. Y por mucho que me cueste decirlo, cuando uno ve de lo poco que es capaz esta generación, la mia, le duele el alma.

Pero no todo son cosas malas, el hecho de que exista la movilización y de que se sepa en el mundo -una vez más, España tendrá que hacer de campo de pruebas de Europa-, esperemos sea la mecha para otras indignaciones en el resto de paises europeos. Donde, para nuestra desgracia, ya tienen bastante mas banalizada su historia reciente y pueden pasar a hacer cosas concretas y bien.

Publicado originalmente en galletas.blogia el 21/05/2011

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